miércoles, 30 de marzo de 2011

Ilumina mi vida

Cuando uno ve con claridad las cosas que están en derredor es porque le asiste la luz que se lo permite.
La luz es una energía; la luz puede hacernos mover, puede hacernos crecer y puede hacernos creer.
Esto lo comprobé el domingo, cuando al mirarla después de tantos días me deslumbre y lo único que pude decirle en ese instante fue “qué hermosa estás”. Ella me abrazó y regaló un amoroso beso en los labios; y entonces la luz penetró en mí y me renovó la fe en nuestro amor.
Más tarde, sentados los dos en la banca de un parque me dijo que me amaba y con ello volvió a hacer posible ese milagro: iluminarme la vida. Esa es la forma en que puedo definir lo que siento cuando ella me dice que está feliz conmigo y que me quiere: luz, luz en mi vida. ¿Qué más puedo pedir? Nada, sólo puedo dar: compartir un poco de esa magia.

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