viernes, 18 de marzo de 2011

Esa es mi historia de nosotros

Quizá producto de nuestra forma de ver la realidad, pensamos las cosas en términos de historias: cuál es la historia de una ciudad, de un prócer, de un animal, de un logro, etc. Pareciera que eso de que haya una historia sobre algo le da el sentido. Entonces me pregunto ¿cuál es la historia entre Ella y yo? ¿Hay una historia? ¿Recuerdo la misma tal como ocurrió o la he armado tal como yo la viví?
Un poco eso se produce cuando nos damos la oportunidad de contar historias: le decimos a alguien “¿ya supiste lo que paso con…?” y eso nos conduce a “contar la historia de”, sólo que es eso un producto de nuestra forma de imaginar, de pensar, de estructurar nuestras imágenes mentales.
Mi imagen, mi historia de nosotros, de Ella y yo, la puedo resumir en esto: me dijo que me quería, me indujo a quererla, nos quisimos y ahora dice que no me quiere. Esa es la trama central; claro que cada uno de los elementos es amplio campo para sembrar imágenes bellas, pensamientos bucólicos, momentos placenteros, circunstancias deliciosas, sitios maravillosos, etc. Así es como armo mi historia con Ella; pero el hecho irrefutable es que el punto en el que ahora se encuentra es el de que ha dicho que no me quiere, al menos como llegó a quererme.
¿Qué pongo en esa historia? Yo no quiero poner un final, tampoco cosas tristes, infaustas o desagradables. No quiero, me resisto a ello. Y si construir la historia de algo es el último recurso que nos queda para apropiarnos de la vida del modo en que queremos vivirla, mi historia con ella sigue siendo la de la mujer a la que amo, y está llena de los detalles de cómo llegué a amarla, de cómo fui correspondido, de lo mucho que tuve, de lo que sigo obteniendo, de lo que sigo queriendo ofrecerle. Esa es la historia con la que me quedo y nadie me la puede quitar, ni Ella misma.

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