Veámoslo fríamente: ¿Cuáles eran las posibilidades de que ella y yo nos conociéramos? En realidad muy pocas, casi nulas; en una ciudad con medio millón de habitantes, sin que ella y yo frecuentáramos lugares en común por diversión o afición, sin que viviéramos en el mismo vecindario, separándonos 14 de años de edad, sin tener una profesión similar, sin que nuestras familias se hubieran conocido siquiera… Y nosotros nos conocimos en una institución a la que llegué por accidente, en la que nunca en mi vida imaginé estar.
¿Qué hizo, pues, que nos conociéramos? Debe ser una especie de sincronía del destino: la suma de muchísimos pequeños detalles, decisiones, circunstancias eventos, que de no haberse encadenado, no hubieran generado la coyuntura en la que coincidimos en tiempo y espacio ¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera conocido a la persona que me presentó al amigo que algún día consiguió casarse con quien estuvo en la necesidad de que alguien impartiera un curso en la Facultad en donde ella fungía como funcionaria? ¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera aceptado dar ese curso, porque hasta unos días antes de que me lo ofrecieran yo estaba trabajando en una Institución en la que no me quedaba tiempo para la docencia? ¿Por qué razón después de dar ese primer curso seguí ahí el tiempo suficiente hasta que ella llegó? ¿Cómo ocurrió todo? ¿Por qué?
Debe haber una forma de explicarlo, pero yo no la tengo. Sólo puedo atribuirlo al destino. Si alguien escribe esas historias a las que llamamos nuestro destino, pues seguro hizo que las cosas concurrieran hasta llegar al punto en el que ella y yo, sentados a la mesa de un restaurante, nos confesamos hace casi tres años que nos atraíamos, que nos interesaba cultivar una relación que desembocó en este desenfrenado amor que hoy siento por ella.
¿Es la vida una especie de capricho de alguien para que las cosas ocurran de un cierto modo? O, al contrario, ¿todo es una especie de casualidad en la que el azar nos hace presa de eventualidades que nosotros nos empeñamos en pensar como predispuestas?
Yo quiero creer que sí existe un plan para nosotros, que estamos predestinados a hacer una vida juntos, que yo esperé todos estos años para unir mi vida a Ella, no por voluntad, sino por destino.
Ella es mi destino y yo el suyo. Eso creo y eso quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario