Por si acaso fuera cierto que dejando la ventana abierta puede escaparse por ahí el tiempo sin verte, hoy dejé de par en par la de mi cuarto.
Ojalá se esparza muy pronto ese tiempo de tu ausencia, porque me avería los ojos, que se marchitan sin verte; menoscaba mis fuerzas, que sólo están dispuestas a abrazarte; hieren mis labios, que tienen sed de los tuyos; y estropean mis manos, que se inquietan sin acariciarte.
La armonía de mi mundo está anclada a ti. Te amo.

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