¿Me ama? Me lo ha dicho, sí; muchas veces. Sin embargo, en el amor es difícil llegar a la certeza absoluta, irrebatible y contundente. Uno lo que hace es imaginar que así ocurre, uniendo pequeños detalles, indicios, señales, pistas, elementos que nos ayudan a creer que alguien nos ama.
Ella me besa una y otra y otra vez, entonces yo deduzco que le gusto;
Ella me escribe diciendo cosas hermosas y anunciando un paraíso venidero, así que yo siento que piensa en un futuro conmigo;
Ella me abraza y la siento como parte de mi ser, de modo que sueño una vida juntos;
Ella me llama para preguntar cómo estoy y desearme fuerza y alegría, por lo cual fantaseo que se preocupa por mí;
Ella me cuida en mis horas aciagas y yo colijo que me quiere;
Ella me brinda su ser, permitiendo que lo recorra palmo a palmo, fundiendo nuestros cuerpos en una unión maravillosa, lo cual me lleva a sentir que nacimos el uno para el otro.
Como puede verse, yo sé que me ama, porque a falta de la prueba contundente que el amor nunca da, solemos permitirle a la fantasía completar el todo a partir de pequeñas partes.
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