Y el gran tema conmigo es que estando a su lado he llegado a ser una de las mejores versiones de mí mismo que recuerde.
Pero ahí está el problema: que hoy sólo ella me hace posible de ese modo; es decir, sin ella no me encuentro ni siquiera estando cerca de esa versión que incluso para mí resulta extraña.
No me conocía siendo como soy cuando la amo.
Yo nunca antes había sentido esa paz vigorosa, esa energía enternecedora, esa sensatez arrebatadora, ese ímpetu tranquilizante, ese candor atrevido.
Yo nunca antes había sido así, pero cuando lo logré ella se aleja y me deja sin posibilidad de acercarme a mí mismo.
¿Paradójico? Pues, no. Esa es la gran cuestión de estar enamorado, ponerse en manos de alguien más.
Sigo en tus manos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario