sábado, 9 de abril de 2011

Mi vida ha cambiado

Las palabras no me alcanzan para explicar lo que ahora tengo, lo que ahora siento, lo que espero, lo que me arroba. Esta última semana no he escrito apenas nada, porque estaba buscando la manera de expresar fielmente lo que experimenté desde el domingo.
No conseguí cuajar ninguna fórmula que traduzca mis sentir. Por ello me apoyaré en la manera como lo dice la canción de Fito:
"Tu amor cambio mi vida como un rayo para siempre, para lo que fue y será"
Este espacio ha servido para expresar algunos de mis temores, de mis dolores, de mis sufrimientos. Pero no se trataba en principio de hacer sólo eso. Yo buscaba la catársis en la espera del reencuentro y finalmente éste se ha dado el domingo.
Imaginé que ella estaría contenta con mi propuesta de reencauzar lo nuestro. Lo deseaba. Y parece que resulta cierto: para que las cosas ocurran primero hay que creerlas. Yo me empeñé en brindarle a Ella un motivo que le devolviera la creencia en que el amor entre nosotros es real y tiene futuro. No le veía esa humedad en los ojos desde hace tiempo, no le notaba ese color en el rostro desde hace un rato, no recuerdo desde cuándo no sentía sus brazos tan aferrados a mi.
Estoy tan orgulloso de quererla, de que me quiera, que me siento pequeño al lado del inmenso amor que ha renacido entre nosotros.
Ella me ha empujado a los límites y yo llegué hasta ahí, hasta el borde para, entre trastabilleos, levantar la mirada y edificar desde los linderos un puente que llegara hasta su orilla.
Hoy tenemos un espacio, un lugar donde ubicar nuestro estandarte, simbolizado en mi día color uva. Ella sabe bien de qué se trata.
Así es, Ella cambió mi vida como un rayo para siempre...

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