Nadie que no llevara mi sangre había hecho por mí algo que me hiciera sentir lo que sentí cuando ella dijo que siempre estaría conmigo.
Fue tan profundo que ya no puede salir de mi.
Cuando me lo dijo mi alma estaba tan vacía, llena de agujeros por los que se me escapaban las ilusiones, pero luego se llenó de esa promesa. Ella me llenó el alma, así es.
Estará conmigo siempre aunque no quiera estar aquí.
No es un capricho, es un sentimiento.
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