Lo que una vez fue, de alguna manera sigue siendo. Esa es una ley y resulta verdad: en serio, es literalmente imposible conseguir que ya no me sienta absorbido por sus ojos, que no me sienta iluminado por sus palabras, que no me sienta embelesado por sus caricias, que no me ahogue sin sus besos, que no me falte el aire sin su aliento. Eso y mucho más que Ella me brindó ha sido todas mis razones en los últimos dos años y ahora sencillamente no puede esfumarse, no puede desaparecer de la noche a la mañana, no. Todo ello sigue siendo...
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