jueves, 2 de junio de 2011

Empapado

Ya es noche, llueve profusamente e inevitablemente la lluvia evoca aquel día en que Ella y yo nos mojamos más.
Sí, lo recuerdo bien, fue en Valle de Bravo y terminamos tan empapados que apenas y pudimos conservar la calma.
Como todo con Ella, es sencillamente inolvidable. No hace falta recordar los detalles; baste decir que tanta agua en tan poco tiempo sólo puede compararse con la oleada de emociones que Ella me despierta hasta ahora.
Ha sido tanto lo que me ha dado que me mantiene empapado. No quiero secarme; no, ¿para qué?…


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