Puesto, como estoy ahora, ante la paradógica necesidad de, a un mismo tiempo, enterrar la esperanza y levantar nuevos sueños, me pregunto: ¿Es esto posible?, ¿Cómo se hace?, ¿Qué resultaría?
Algunos buenos amigos y conocidos me han dicho que sí es posible y que sólo se necesita que yo quiera hacerlo, que tome la decisión. Pero sus respuestas se han constreñido a la presunta acción mecánica de enterrar y de edificar. Claro que ambas cosas son posibles, pero no me alcanzan a decir qué pasa cuando uno entierra la esperanza. ¿Se trata de un siembra o de un sepulcro? Yo creo que poner bajo tierra la esperanza no puede servir como un recurso efectivo para deshacerse de ella, pues su naturaleza productiva haría que al entrar en contacto con la tierra, sus humedades y nutrientes, termine por germinar y hasta florecer.
¿ Y qué clase de flores surgirían sino aquellas hechas del corazón de la esperanza enterrada? Y es que si mi esperanza está cifrada en todo lo que Ella representa en mi vida; si la pongo bajo tierra y me dedico a construir nuevos sueños, ellos tarde o temprano se toparán con potentes raíces nacidas de la siembra y terminaré por contemplar las flores que nazcan haciendo rebrotar mi esperanza.
Ojalá hayas regresado con Ella y caso contrario que hayas podido olvidarla. Estoy pasando por una situación similar: http://365sinella.blogspot.com/
ResponderEliminarTe entiendo perfectamente.