sábado, 26 de febrero de 2011

Tantos colores, tantos días

Varios días, de distintos colores, he tenido con ella. Recuerdo muchos días verdes, llenos de vida, de crecimiento compartido, de experiencias mutuas, de aprendizaje. También puedo rememorar algunos días rojos, encendidos, pasionales, que robustecieron nuestro cariño. Cómo olvidar los días azules, frescos, reconfortantes, con tersas caricias y boyantes besos. En una menor escala pueden señalarse días blancos, sin grandes matices, ni sombras, ni reflejos, sólo paz y alimentación espiritual. Sería imposible preterir días negros, aunque pocos, los ha habido, con gran penumbra, nocturnidad que aplasta mi pasión y me acongoja.
Pero recuerdo mucho un día color uva, en el que ella era una estampa viva de la belleza, con un estupendo vestido de ese mismo color. Sus piernas, marmóreas columnas monumentales, eran enmarcadas por dicho vestido que, a su vez, torneaba con embeleso un perfecto escote. Ese fue un gran día. Mucho calor, mucha gente, muchos besos, mucha música…
También puede recordar como si fuera hoy un día rosa cuando fenecía un año y ella, con los ojos llenos de lágrimas juró que me ama.
Tantos colores, tantos días… imposible borrarlos.

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